miércoles, 29 de febrero de 2012

Cosas del corasón, o de algo parecido.

Esta loba está pasando por una temporada que se caracteriza por altibajos:
"calmachicha-montañarusa-calmachicha-pasividad-hiperactividad-estetioesguapo-pasodeti"

El caso es que yo qué sé. Estas palabras en negrita me definen mucho actualmente. Que nunca me había encontrado en una situación como la que estoy viviendo, y sinceramente me da igual cómo actuar o cómo no actuar. Me dispongo a exponerla en este mi diario blogueril.

Hace tiempo, sobre mediados de enero o así, me enamoré. Como una puta quinceañera. De un desconocido total. De ver un puto vídeo en Internet. Imagináos la escena: "no, yo paso de hombres ya estoy cansada de mierda porque todo sale mal y estoy cerrada emocionalmenJODERJODERJODERQUIENESESETIOO!!!"
Ahí lo tenemos. Subnormalidad al canto. Absolutamente. No lo oculto, es digno de retrasadas mentales y de fans histéricas. Como las archifamosas de Take That. Un HORROR. Pero pasé a modo "leona":  a ese tío lo voy a conocer.
Es un hecho. Lo voy a conocer. En marzo.
Sin exagerar, y dicho por mis amigas, tiene una voz ESPECTACULAR. Es guapo. Y tiene un pelo taaaan largo. Tiene ojos de buena gente, y mejillas sonrojadas en muchas fotos. Es el típico chico bueno que quiere parecer malo y no le sale porque tiene mirada límpida. Pero bueno, ya veremos. Pies en la tierra, pies en la tierra.


Esta loba tiene otro blog de música metal. Total, me decidí a llevar adelante mi proyecto de entrevistar grupos del panorama del heavy español. Mola, ¿no? Sí, mola que te cagas, estoy conociendo gente muy muy maja. ¡Y he aquí the point of the question!

Entrevisté a un grupo... ellos tendrán más o menos 10 años más que yo. Son muy muy majos, la verdad es que son buena gente y se les ve en la mirada. Que yo tengo EL DON y sé automáticamente al mirar los ojos "este tiene La Sombra, no me da buena espina, mejor me piro. Este es inofensivo, abrazable. Este está triste y solo, pobre". Pues quedamos todos para la entrevista y resultó que pasamos toda la noche de risas y cazalla. Y ayer quedé (en plan colegas) con uno de ellos. Soy una dulce cachorrita de 22 años. En las garras de, para mí, un hombre joven, pero HOMBRE. No soy fácilmente impresionable porque intento ser todo lo cerebral que puedo, y realmente no siento nada, no hay mariposas...¿curiosidad? Por supuesto. Pero siempre he sido precavida.

El caso es que no hay que perder de vista el horizonte, ni dejar de sentir la tierra bajo mis pies. El chicombre me ha dicho que nos queda pendiente un chocolate y una cena, que si me apetece podemos irnos a la montaña, que nos cojamos la bici un día. Y aunque me cae muy bien y me siento a gusto, oigo esa vocecita que te advierte "cuidado".

Como yo tampoco es que haya tenido nunca demasiada confianza en mi misma, me cohibo un poco aunque de toda la impresión de echar pa'lante con total naturalidad. Realmente me inspira confianza, es un chaval muy dulce (al menos lo veo así), y un caballero también. Pero a la vez, al saberme más peque, me corto bastante más y pienso que mi conversación está a un nivel inferior, que todo lo que yo diga él ya lo habrá vivido, que ya habrá madurado hasta un punto en el que yo soy una cría.

No os engañéis. Desde luego no estoy pensando ni remotamente en "pareja" de ninguna clase. Al menos no ahora, desde luego ¿quién sabe lo que ocurrirá en el futuro con nadie? Lo que sí que sé es que con los cachorritos se juega porque son pequeños e inocentes. Sé que no es malo hasta que no se inmiscuyen sentimientos por medio. Sé que tengo una caladura moral bastante honda, y que mi mente sabe diferenciar entre sentimientos/distancia/prohibido. O al menos eso quiero pensar.

Me siento insegura, supongo. No es mi terreno, no llevo las riendas. No me gusta el sentimiento de indefensión, en estas cosas la que trace el camino de una conversación he de ser yo. Soy yo quien debe mostrar que soy capaz de defenderme, de cambiar el rumbo. Me gusta proyectar la imagen "soy dulce y me caes bien, pero cuidado conmigo porque también soy muy badass". Y ahora el terreno de juego ha cambiado, estoy en tablero desconocido con fichas que no sé cómo manejar. No me mola ser yo el juguete, no me mola ver que me dominan en el juego. Pero psicológicamente a esto no le puedo dar la vuelta, siempre he tenido un gran respeto por los mayores, siempre han estado en otro universo radicalmente paralelo al mío y son inalcanzables porque pertenecen a un rango superior. Supongo que necesito a mi mejor aliado: el alcohol.

Y por la tercera parte... El Ameba ha vuelto a mi vida tras un tiempo desaparecido. Está con otra chica, y me alegro mucho... pero él no es feliz, parece que la relación no le llena. Y la chica parece ser una capulla de cuidado. Nos ha pasado lo mismo a ambos después de dejarlo, encontrarnos con la persona equivocada. Y Ameba es una gran persona, un tío genial que se merece ser feliz, no que lo hundan en el fango. Nuestras circunstancias no fueron las óptimas: distancia, su inmadurez, no sabía cómo llevar una relación, su pasotismo... quizá en otro momento todo hubiera podido ser distinto. Quizá más adelante, quizá si hubiéramos vivido cerca. Quizá si yo fuera más inocente, más conformista. Quizá si hubiera valorado más lo que tenía, quizá si yo hubiera sentido que me echaba de menos a veces.

 Pero yo no podía estar teniendo una relación a distancia con un chico de Barcelona que me dejaba vacía, que no daba lo necesario, que era abúlico. Era una gran persona, pero sus actitudes hacían que me sintiera sin importancia. Me sentía sola. Y para sentirme sola, sola estoy. Lo siento mucho, yo te quise, pero me apagaste. Te sigo queriendo un huevo, incluso a veces me he replanteado la posibilidad de que lo nuestro funcionara... pero. Pero no quiero. No quiero sufrir más por cosas que no se debe. Y no, no estoy enamorada de ti. Simplemente es mucho cariño el que te tengo. Quizá a ambos nos pasa, y eso me hace estar tranquila. No quiero amor ni sexo contigo, no quiero flores ni abrazos, no es esa clase de querer. Es como algo asentado, como algo que pasó y deja una huella como la de la baba de un caracol (menuda comparación). Que se seca, pero se queda una superficie brillante sobre el suelo. Pues eso. ¿Quién sabe? Aún así, yo quiero vivir, quiero estar con un tío que se preocupe por mí como pareja.

Y ahora estoy en un bullicio emocional mezclado con la más pasiva de mis pasividades, con el pasotismo. Puedo y no quiero. No quiero que se acerquen a mí. No quiero porque estoy cansada, y porque me he prometido a mí misma que no voy a tener un "para siempre" de mierda. No quiero sacrificar mi vida estando con la persona equivocada.

Cositas.

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